Dinamarca ha aprobado de forma definitiva el uso del cannabis medicinal, convirtiendo en ley lo que hasta ahora era un programa piloto. Se trata de una decisión histórica que consolida el acceso a tratamientos con cannabinoides dentro del sistema sanitario nacional, aunque no está exenta de polémica: la falta de cambios en aspectos clave como el sistema de reembolso ha generado inquietud entre las empresas del sector.
Un paso histórico: el cannabis medicinal se legaliza de forma permanente
Después de varios años en fase de prueba, el Parlamento danés ha decidido dar continuidad al programa de cannabis medicinal que arrancó en 2018. Esta legalización marca un hito para los pacientes que ya estaban recibiendo tratamiento y abre la puerta a un marco legal más estable. Sin embargo, las condiciones actuales replican casi por completo el modelo piloto, lo que ha despertado críticas en el sector.
Del programa piloto a una ley establecida
El proyecto de ley, conocido como L135, se presentó oficialmente en noviembre de 2024 y ha atravesado un largo proceso de consulta pública. En él participaron empresas, profesionales sanitarios y agentes sociales, que aprovecharon la ocasión para exponer las deficiencias del sistema actual y proponer mejoras.
Pese a las aportaciones recibidas, la versión final de la ley ha mantenido intacta la estructura del programa piloto. Según los operadores del sector, se ha perdido una oportunidad clave para corregir desequilibrios y actualizar un sistema que, si bien funciona en parte, también genera barreras de acceso y competencia desleal.
Qué supone esta legalización para los pacientes
La legalización representa una victoria simbólica y práctica para los cerca de 1.800 pacientes que han recibido prescripción de cannabis medicinal en los últimos años. A partir de ahora, podrán continuar sus tratamientos sin depender de extensiones sucesivas del programa piloto, que expiraba en 2025.
No obstante, algunos expertos advierten que esta estabilidad no se traduce automáticamente en una mejora real para el paciente. El problema está en que la nueva ley no corrige los desequilibrios económicos existentes, lo que puede limitar la disponibilidad de productos, la prescripción por parte de los médicos y la competencia justa entre proveedores.
Un sistema con luces… y muchas sombras
Desigualdades en el sistema de reembolso
Uno de los puntos más criticados por las empresas danesas es el sistema de reembolso actual, que favorece claramente a un tipo de producto: las preparaciones magistrales, es decir, fórmulas personalizadas que se elaboran en farmacias autorizadas. Mientras que estos productos reciben hasta un 85 % de subsidio por parte del gobierno, los medicamentos del programa piloto apenas alcanzan un 37 % de reembolso. Esto crea un desequilibrio evidente: los pacientes acaban optando por los productos con mayor subvención, incluso si son más caros o menos regulados, simplemente porque resultan más asequibles en el corto plazo.
El caso de la farmacia dominante: beneficios millonarios y competencia desleal
Este modelo ha provocado que una sola farmacia concentre más del 50 % del mercado de cannabis medicinal en Dinamarca. Esta farmacia, una de las pocas con licencia para preparar productos magistrales, vende productos con un precio hasta 6 o 7 veces superior al de las marcas del programa piloto, pero con un reembolso mucho más alto.
La situación ha generado una distorsión significativa en el mercado. Empresas como Stenocare o DanCann Pharma aseguran que, mientras ellas invierten millones en desarrollo y aprobación de productos, la farmacia dominante produce nuevas fórmulas en una semana y obtiene beneficios millonarios, gracias a un marco legal que le da ventaja competitiva. Este desequilibrio también se ha traducido en un descenso de ventas para muchas compañías del sector, que no pueden competir con los precios finales de los productos subvencionados, aunque sus costes reales sean mucho menores.
Productos magistrales vs productos del programa piloto
Las diferencias entre ambos formatos no solo afectan al precio, sino también al nivel de control y regulación. Mientras que los productos del programa piloto están sometidos a rigurosos procesos de aprobación, los productos magistrales tienen una regulación mucho más flexible y menos requisitos técnicos.
Según la propia Agencia Danesa del Medicamento, los productos magistrales solo deberían utilizarse cuando no exista una alternativa comercial disponible, algo que no se está cumpliendo en la práctica. Este vacío legal está alimentando una competencia desigual que, en lugar de beneficiar al paciente, está perjudicando al ecosistema empresarial del cannabis medicinal en Dinamarca.


